domingo, 6 de febrero de 2011

Un acercamiento a la historia y técnicas de los asientos de rejilla.

   La caña, que se ha venido usando desde hace siglos para fabricar los asientos y respaldos de numerosas tipologías de sillas, sillones y butacas, procede de una alta planta trepadora llamada rattan, -que puede llegar a medir más de 185 mts.-, recolectada en el sudeste asiático. Concretamente, se extrae del largo de su tallo en forma de delgadas y lustrosas tiras. Al principio era laminada y partida a mano, pero ya en el s.XIX se inventan máquinas que partían la caña en anchuras específicas.

   Desde antes que los portugueses descubrieran la ruta comercial del Este y llevaran este material a Europa junto con las especias y los laqueados (ver laca oriental-urushi), ya era parte importante de la vida de la población rural del sudeste asiático.

   Este material, mucho más blando y elástico que la madera, se mantiene fresco cuando hace calor, requiere poco mantenimiento, es muy resistente y no precisa barnizado. Dichas características, lo convirtieron en el material idóneo para tapizar los asientos de las casas de campo y veraneo en Europa, ya que contribuían a dar un aspecto ligero, fresco y despreocupado a los interiores campestres. Pero su aceptación, sin embargo, fue lenta.

   La caña fue introducida por primera vez en Europa en el s. XVII, desde la India y China, pero pesar de las ventajas que ya hemos nombrado, fue rechazada en un principio por la sociedad de élite por ser un material demasiado económico.

  Lentamente, la caña comienza su ascenso social, y ya a finales del Barroco aparecen en Europa magníficos muebles tapizados con caña, que eran considerados lujosos, exóticos y muy de moda. Originalmente el tejido era muy sencillo y abierto, pero con el tiempo fueron desarrollándose patrones más complejos.

   Desde que se asoció con la riqueza, dejó de aparecer en las sillas usadas por las clases bajas, hasta que en el s. XIX, momento en el que se desarrolla la manufactura de muebles para las masas (Ver Thonet y sus muebles de haya curvada), vuelve a insertarse en todo tipo de asientos.

   Fue el material favorito de los periodos Imperio y Victoriano, y su popularidad no decayó en el s.XX. Aún hoy en el s.XXI seguimos usando este material para tapizar, aunque podríamos volver a considerarlo un material de lujo, pues la materia prima es cara, y eleva el precio final del tapizado.

 Hay dos clases de asientos de caña: el que se cose a mano, directamente sobre la estructura del asiento, y aquel que se teje a máquina y se introduce en una ranura practicada a tal efecto alrededor del borde del asiento.

Asiento cosido a mano


Asiento embutido
  


La caña tiene dos caras, la cara que se coloca hacia arriba en el asiento es convexa, ligeramente arqueada y brillante. El típico patrón de tejido de la caña (el que nosotros llamamos de rejilla), combina seis líneas, dos horizontales, dos verticales y dos diagonales, creando pequeñas formas octogonales abiertas. En función del grosor de las tiras de rattan, los octógonos se verán más o menos grandes.

1 comentario:

  1. Muchas gracias Eva. Acabo de adquirir una mecedora de rejilla y he comprobado que es embutida y no cosida. Supongo que esto puede dar pistas acerca de la antigüedad. ... Un abrazo!

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