martes, 11 de agosto de 2015

Restauración de una caja fuerte de principios del s. XX

¡Hola queridos Amigos del blog!, lamento muchísimo el abandono; la verdad es que desde principios de año ha habido demasiados acontecimientos y cambios en mi vida, que me han impedido tener el tiempo y la dedicación necesarias para elaborar entradas apropiadas a vuestros intereses. La buena noticia es que durante este tiempo, el taller ha seguido funcionando (¡cómo no!) y por tanto hay trabajitos que me encantará compartir con vosotros, aparte de información que os será de interés y utilidad. Así que,¡menos lamentos y manos a la obra!.

En esta ocasión os traigo la restauración de una caja fuerte, de colección particular y procedente de Zaragoza, de principios de s.XX. La caja estaba pintada en color granate, decorada con cenefas e iba montada sobre una base de madera y rematada por una tapa a modo de moldura, también de madera, en el mismo color.

Se trata de uno de esos trabajos que, debido al peso y dimensiones de la pieza, se hace bastante denso, pero que como siempre, el resultado ayuda a que olvidemos los sinsabores del proceso.

Éste era el estado de la pieza cuando llegó a nuestras manos. Como veréis, la pintura estaba en muy mal estado, aparte de haber recibido varias capas de barniz a lo largo de los años, cuya oxidación había provocado que las cenefas que remataban el perímetro de laterales y frente, apenas se apreciasen.






 Tras intentar mediante catas con varios disolventes, salvar el acabado y las cenefas, y comprobado que la naturaleza de la pintura al aceite no lo permitía, acordamos con los dueños retirar el acabado y proceder a pintarla de nuevo. Puestos en éstas, los clientes decidieron, previa visualización de varios modelos de similares características y antigüedad, lacarla en un color diferente, pero acorde al modelo. Las cenefas..., intentaríamos reproducirlas lo más fielmente posible.

Detalle de la única cenefa apreciable y de la que sacamos el modelo para la plantilla.
Procedimos pues a limpiar la pieza. tras probar varios métodos (decapante, calor...), optamos por la eliminación mecánica mediante raspado, por ser la más efectiva. Hubo que usar mascarilla con filtros para partículas, guantes y gafas protectoras, ya que era muy probable que la pintura contuviese plomo (antes de 1978 el plomo se usaba como pigmento y agente secante en las pinturas a base de aceite o alquídicas)
                                               




 Antes de ello, tomamos fotos de las cenefas y las enviamos a nuestra diseñadora gráfica y colaboradora de cabecera, Noa Fernández Galán, para que nos sacase la plantilla de la cenefa.

Una vez eliminada la pintura de la caja fuerte, procedimos a dar un tratamiento antióxido con un producto que nos encanta: Oxi... no. Este tratamiento no es un simple protector del metal, sino que reacciona, neutraliza y transforma el óxido de hierro, prepara las superficies oxidadas para que pueda adherirse sobre ellas el acabado de protección, cobrea el hierro mediante reacción química y es un producto activo que penetra y se expande a través de las capas de óxido. Lo recomiendo... ¡y que conste que no me pagan por la publicidad!.

Tras aplicar el fondo y la laca (en el exterior se aplicó un verde botella muy común en la época en la que fue fabricada la caja fuerte; y en el interior un tono claro que contrastase armoniosamente), procedimos con el trabajo de la reproducción de las cenefas. Para ello se imprimieron las plantillas en vinilo adhesivo a escala. Se colocaron sobre la zona a trabajar, los dos laterales y el frente, y procedimos, con pintura acrílica y la dorada al disolvente, a ir contorneando la plantilla. Por respeto al original, decidimos simplemente esbozar el diseño, en lugar de reproducirlo fielmente. la idea es que se sepa que en este lugar hubo antes una cenefa similar, pero no intentar imitarla al 100%. Y éstas son las fotos que corresponden a esta parte del proceso:










 Y éste es el resultado final:





Espero que os haya gustado este trabajo, que como siempre, demuestra que con un "poquito" de tesón, podemos devolverles la vida, de manera respetuosa y con criterio, a nuestras reliquias y obras de arte.

                           ¡En breve estaré por aquí con nuevos trabajos y documentación!

miércoles, 25 de febrero de 2015

El Rincón del Profesor: Restauración de un Gramófono Prinz Heinrich.


Hola amigos, ya estoy de vuelta por aquí y vengo con novedades que seguro os resultarán atractivas. Quiero presentaros a un nuevo colaborador del blog: se llama Reinhard (ya se presentará él a continuación) y va a tener un espacio, que llamaremos "El Rincón del profesor", en el que periódicamente nos deleitará con sus restauraciones y conocimientos sobre gramófonos, relojes y otros interesantes objetos. Hace ya muchos años que lo conocí en una estancia de él en Tenerife, y no puedo más que estarle muy agradecida por su "presencia" en mi vida y su interés en esta atractiva colaboración.  

Sin más preámbulo, os dejo con él:




Primero quisiera darle mil gracias a Eva Guadarrama que me invita a participar en su blog RESTAURATA  una plataforma maravillosa para todos interesados y entusiasmados de la belleza de las antigüedades - y sobre todo del milagro de la "segunda vida" que las regalan los restauradores.


Mi nombre es Reinhard Haefele, tengo 59 años y trabajo de profesor para alemán y dibujo. Vivo en Austria, en la zona del Lago de Constanza,  muy cerca de las fronteras con Suiza y Alemania.
Al lado de otras mi pasión más grande es  coleccionar  fonógrafos y gramófonos antiguos (www.phonograph-gramophone-collection.com), también  equipos auténticos de los indígenas norteamericanos ( Lakota, Cheyenne, Crow  etc. - antes de 1900).

Además poseo como herencia de mis padres una colección de relojes antiguos que estimo y cuido mucho.
Jovenes coleccionistas en la  mayoría no tienen mucho dinero a su disposición . Eso fue el caso conmigo también, una circunstancia que me obligó conseguir objetos de mal estado y/o incompletos - ¡y por eso económicos! Objetos que luego empezé a restaurar con gran entusiasmo - ¡ no siempre con resultados enteramente satisfactorios, lo admito!.

Los años de "aprendiz" con mi padre eran muy valorables, del resto soy autodidacta. La práctica y a lo largo la experiencia  son imprescindibles para el exito como restaurador combinado con conocimientos profundos de la historia y de la epoca del objeto para entender los materiales, las herramientas  que tenían a su disposición los maestros para crear sus obras. - Hay que entender  y adaptar su estilo, su "lengua".


De mi español, empecé a estudiar con 31 años en preparación de mi primer viaje a Argentina.
Los lectores de mi "rincón" me perdonarán las infracciones numerosas contra la gramática y ortografía  de este hermoso idioma. !Me esforzaré dar lo mejor posible  (evitando los errores, por supuesto).


El gramófono " Prinz Heinrich" - sujeto de la primera presentación de mis restauraciones -  es uno de los más raros y buscados de fabricación europea. Fue presentado al público por primera vez en la renombrada "Feria Comercial" (Leipziger Messe) de Leipzig/Alemania en 1907.  
Su mecanismo está integrado en un automóvil  miniaturizado de madera  según  el famoso modelo "Mercedes Simplex" usado por el Príncipe Enrique (Prinz Heinrich), hermano del Emperador Guillermo (Kaiser Wilhelm) de Alemania.



La mayoría de los modelos eran  autómatas "monederos", o sea que se los utilizaban en cafeterías, restaurantes y otros espacios públicos,  y  funcionaban después de insertar una moneda.
Algunos eran aparatos de función comun - y uno de esos  me trajo un amigo coleccionista para que se lo restaurara.  



El cochecito estaba de estado triste, sucio e incompleto , carecía del mecanismo interior, o sea del gramófono completo.  


Se veía que el vehículo había servido (mejor dicho: quedaba abusado) de juguete para niños que se sentaban por encima y -  ¡ arrastraron el pobre "Mercedes Simplex Principe Enrique" !





La serie de fotos  muestra solamente los pasos esenciales de la restauración y reconstrucción de este gramófono tan encantador.
Los colegas restauradores sabrán de los problemas numerosos para resolver, de la multitud de maniobras, de reveses sufridos  y  de " sudor y lágrimas".




El hecho de que se encuentra  un ejemplar del "Prinz Heinrich" en mi colección me facilitaba considerablemente la reconstrucción  aunque los dos modelos no son del todo idénticos .





Uno de los desafíos fue reconstruir el gramófono integrado  de manera que no afectara la sustancia original del coche o sea que podría ser removido sin dejar huella ninguna en caso de encontrar los repuestos originales quizás (¡no muy probable!).


Tuve que  construir la caja del gramófono según el ejemplo del modelo en mi colección, encontrar un motor adecuado y adaptarlo de manera que fuera posible remontarlo a través de una manivela vertical como en el original de este tipo.


La bocina hice de fragmentos de bocinas integradas de gramófonos portátiles y las otras partes que faltaban les intenté de reconstruir de los materiales adecuados y del  aspecto  más autentico posible.

Limpié muy cuidadosamente la carrocería sacando solamente la suciedad obtenida después de la "carrera" de gramófono sin destruir la pátina.












Un papel considerable lo hace la pintura y la pátina artificial para igualar los matices. Restauradores conocen  las dificultades para lograr eso.






No me parece necesario comentar cada uno de los pasos de la restauración, las fotos hablan para si mismo aunque representan solamente un extracto de todos los trabajos.


El grado de la restauración corresponde con mi "filosofía restauratoria" según la que la pátina auténtica tiene que ser conservada  como criterio más importante y el objeto mostrando - la restauración una vez completa - un estado de "usado - pero bien cuidado". ( Hay muchas "filosofías restauratorias" diferentes , quizás tantas como hay restauradores).





Gracias a los visitantes de mi "rincón" - ¡Qué se diviertan!

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